Tras el éxito de cuatro funciones, la célebre ópera L’elisir d’amore, de Gaetano Donizetti, cautivó al público limeño con una innovadora puesta en escena presentada en el Gran Teatro Nacional y el Teatro Municipal de Lima. Que contó con la asistencia de destacadas autoridades, como el ministro de Cultura, Alberto Beingolea Delgado, y el embajador de Italia en el Perú, Massimiliano Mazzanti. Esta iniciativa busca acercar el arte lírico a más peruanos y fortalecer la formación de nuevas generaciones de músicos. Tras este logro, el Programa Ópera Italia ya se prepara para celebrar el centenario del estreno de Turandot con un destacado elenco internacional.
Esta iniciativa es fruto de una activa cooperación cultural internacional. Cuenta con el valioso respaldo de la Embajada de Italia en el Perú y el Istituto Italiano di Cultura de Lima, así como con el patrocinio del sector privado, agradecimiento especial a Tizana Marini y Bepi Bernard, y a los aliados fundamentales en el fortalecimiento del intercambio artístico.
Hay óperas que pertenecen a una época y otras que parecen desafiar al tiempo. Turandot, la última y más ambiciosa creación de Giacomo Puccini, pertenece indiscutiblemente a estas últimas. A cien años de su estreno en el Teatro alla Scala de Milán, la historia de la enigmática princesa que convirtió el amor en un desafío mortal vuelve a levantar su imponente arquitectura musical en Lima.
Los días 27 y 28 de agosto, a las 8:00 p. m., el Gran Teatro Nacional será escenario de TURANDOT 100, una producción del Programa Ópera Italia concebida como Concierto Teatral, en la que la música, la interpretación dramática y las proyecciones se integran para revelar la dimensión simbólica de una de las obras más fascinantes del repertorio operístico.
Más que una historia ambientada en una China legendaria, Turandot es un gran mito sobre el miedo, el deseo, el poder y la posibilidad de transformación. La princesa ha jurado no entregarse a ningún hombre y somete a sus pretendientes a tres enigmas: quien los resuelva obtendrá su mano; quien fracase encontrará la muerte. La llegada del príncipe Calaf trastorna ese orden. Él acepta el desafío, responde correctamente y, cuando parece haber conquistado la victoria, propone un último enigma: si Turandot descubre su nombre antes del amanecer, podrá ordenar su muerte.
En medio de ese enfrentamiento aparece Liù, quizá el personaje más profundamente humano de la partitura. Su fidelidad y sacrificio confrontan a Turandot con un sentimiento que hasta entonces había rechazado. Así, detrás del exotismo, la monumentalidad coral y el esplendor orquestal, Puccini construye una historia donde el verdadero campo de batalla es el corazón humano y donde el amor intenta imponerse sobre el orgullo, el temor y la violencia.
La última obra de Puccini, un siglo después
TURANDOT 100 adquiere una dimensión especialmente significativa en 2026. Puccini murió en 1924 sin poder concluir la partitura; posteriormente, Franco Alfano completó la ópera a partir de los manuscritos dejados por el compositor. La obra se estrenó en 1926 en el Teatro alla Scala de Milán bajo la dirección de Arturo Toscanini, convirtiéndose desde entonces en uno de los títulos fundamentales de la historia de la lírica.
Su música llevó el lenguaje pucciniano hasta una escala casi cinematográfica: enormes masas corales, una orquesta de extraordinaria riqueza tímbrica, ceremonias imperiales, momentos de violencia colectiva y páginas de una intimidad estremecedora.
En ese universo aparecen algunos de los momentos más reconocibles de toda la ópera italiana: la imponente “In questa reggia” de Turandot, la delicadeza de “Signore, ascolta!” de Liù y, sobre todo, el célebre “Nessun dorma!”, aria de Calaf que trascendió los escenarios líricos para convertirse en uno de los símbolos musicales más universales de la ópera.
Lorenzo Tazzieri: la monumentalidad y la emoción de Puccini
La dirección musical estará a cargo del maestro italiano Lorenzo Tazzieri, fundador y director artístico del Programa Ópera Italia, director de extensa trayectoria internacional que ha trabajado en más de 25 países junto a orquestas, teatros y festivales de Europa, Asia, América y Medio Oriente.
“En esta oportunidad, deseamos expresar nuestro sincero agradecimiento a la Embajada de Italia en el Perú y al Istituto Italiano di Cultura de Lima por su invaluable respaldo. Asimismo, reconocemos el patrocinio del sector privado, con un agradecimiento muy especial a Tiziana Marini y Bepi Bernard, así como a todos los aliados fundamentales que hacen posible el fortalecimiento del intercambio artístico en este proyecto”.
— Lorenzo Tazzieri, director artístico y fundador del Programa Ópera Italia
Para Tazzieri, esta celebración centenaria tiene además un significado que trasciende la conmemoración histórica:
“Turandot no es solamente una ópera monumental; es una experiencia que el público atraviesa emocionalmente. Puccini lleva aquí su teatro musical hasta un límite extraordinario: el sonido puede ser inmenso y colectivo, pero de pronto todo se concentra en una sola voz, en una respiración, en el sacrificio de Liù o en la soledad de Turandot. A cien años de su estreno, esa fuerza continúa intacta. Turandot no se escucha solamente: se atraviesa”.
— Lorenzo Tazzieri, director artístico del Programa Ópera Italia
Luigi Orfeo: “Turandot es un mito, no un simple cuento”
La mirada teatral de esta producción lleva la firma del director de escena italiano Luigi Orfeo, quien propone aproximarse a la obra alejándose de una lectura puramente decorativa o exótica para recuperar aquello que considera su verdadera esencia: la dimensión del mito.
“Turandot es un mito, no un simple cuento. Como Odiseo, Don Giovanni, Antígona o Fausto, trasciende el tiempo y la cultura para hablar de los grandes conflictos de la naturaleza humana. La China fantástica de Puccini no debe entenderse como un lugar histórico, sino como un espacio simbólico donde aparecen preguntas universales sobre el amor, el poder y la transformación”.
— Luigi Orfeo, director de escena
Para Orfeo, incluso los nombres y la naturaleza de los protagonistas contienen las claves simbólicas del drama. Turandot, “hija de Turán”, se asocia a la luna, la noche y el hielo; mientras Calaf, cuyo nombre evoca el calor, representa el sol capaz de derretir ese hielo. Entre ambos se establece una oposición que va mucho más allá de una historia amorosa: es el enfrentamiento de dos fuerzas, dos mundos y dos maneras de comprender la existencia.
Ese conflicto adquiere todavía mayor profundidad porque el propio Puccini no llegó a resolverlo definitivamente. Su muerte dejó Turandot inconclusa y convirtió su desenlace en uno de los grandes interrogantes de la historia de la ópera.
“Puccini no llegó a resolver completamente este dilema. El célebre dúo final permanece, en cierto modo, como una pregunta abierta que cada generación debe volver a enfrentar. A cien años del estreno, nuestro Concierto Teatral busca precisamente regresar a esa esencia: una puesta en escena concertística, sin escenografía y con elementos mínimos, donde prevalece el rito musical por encima del exotismo”.
— Luigi Orfeo
Las proyecciones, integradas a la propuesta, acompañarán la representación mediante textos e imágenes destinadas a profundizar el carácter universal del mito y ampliar su dimensión emocional. La propuesta no busca reconstruir una China histórica, sino crear un territorio poético donde música, palabra, imagen y actuación permitan al espectador acercarse a los grandes interrogantes de la obra.
Y esos interrogantes, insiste Orfeo, permanecen tan abiertos como hace un siglo:
¿Quién es realmente Turandot? ¿Qué representa Calaf? ¿Qué significa verdaderamente el sacrificio de Liù?
Precisamente allí reside la vigencia del título. El programa de mano define la obra como un mito universal donde se enfrentan fuerzas opuestas —la luna y el sol, el hielo y el fuego, la razón y el instinto— y plantea que el auténtico enigma de Turandot no se encuentra únicamente en los acertijos de la princesa, sino en el corazón humano.
Un encuentro de voces internacionales y talento peruano
El desafío vocal de Turandot exige intérpretes capaces de imponerse sobre una de las orquestaciones más poderosas concebidas por Puccini. Para esta producción, el rol de la princesa estará interpretado por la soprano italiana Clarissa Costanzo, formada en el Conservatorio San Pietro a Majella de Nápoles y perfeccionada con Renata Scotto, con actuaciones en escenarios europeos como el Teatro alla Scala de Milán.
A su lado, el tenor italiano Davide Piaggio asumirá el papel del Príncipe Ignoto, Calaf, después de desarrollar una carrera internacional protagonizando títulos de Puccini, Verdi, Mascagni y Leoncavallo en Europa, Asia y América.
El corazón emocional de la historia, Liù, será interpretado por la soprano chilena Marcela Gonzáles, ganadora del Premio de Ópera del Círculo de Críticos de Arte de Chile, mientras que el cantante lírico peruano Carlos Martínez encarnará a Timur, padre de Calaf.
El reconocido barítono italiano Marco Camastra, de extensa trayectoria en escenarios como el Teatro alla Scala, la Arena di Verona y la Ópera de Roma, asumirá el papel de Ping. El elenco se completa con artistas peruanos y latinoamericanos que darán vida a los ministros, al emperador Altoum, al Mandarín, al Príncipe de Persia y a las doncellas imperiales.
La monumentalidad de Turandot: orquesta, banda y coros
La dimensión sonora de esta producción se potencia con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario y la Banda Sinfónica de la Universidad Nacional de Música, esta última integrada por cerca de 60 músicos de vientos y percusión.
A ellas se suman el Coro Nacional del Perú, dirigido por Javier Súnico Raborg, y el Coro Nacional de Niños del Perú, bajo la dirección de Mónica Canales. En Turandot, el coro no funciona simplemente como acompañamiento: el pueblo de Pekín es un verdadero personaje colectivo, capaz de pasar del miedo a la violencia, de la súplica a la celebración y de convertirse en una de las grandes fuerzas dramáticas de la partitura.
De esta forma, TURANDOT 100 no propone únicamente conmemorar el centenario de una obra maestra. Propone volver a interrogarla.
Porque cien años después continúan abiertas las mismas preguntas.
¿Qué puede vencer al miedo?
¿Qué puede transformar el hielo en fuego?
¿Qué existe detrás de la máscara de Turandot?
¿Es Calaf un conquistador, un enamorado o una fuerza transformadora?
¿Y por qué el sacrificio de Liù constituye el verdadero corazón de la obra?
Puccini no dejó todas las respuestas.
Dejó algo mucho más poderoso: la música para seguir buscándolas.
TURANDOT 100
Esta iniciativa es fruto de una activa cooperación cultural internacional. Cuenta con el valioso respaldo de la Embajada de Italia en el Perú y el Istituto Italiano di Cultura de Lima, así como con el patrocinio del sector privado, agradecimiento especial a Tizana Marini y Bepi Bernard, y a los aliados fundamentales en el fortalecimiento del intercambio artístico.
Fechas: 27 y 28 de agosto de 2026- Hora: 8:00 p. m.Lugar: Gran Teatro Nacional – Lima-Dirección musical: Lorenzo Tazzieri-Dirección de escena: Luigi Orfeo-Formato: Versión Concierto Teatral-Entradas: a la venta en Joinnus- Programa Ópera Italia “La voz de los jóvenes, la voz del futuro”.

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