30 FCL 2026 . LAS RECOMENDADAS DE LA COMPETENCIA DE FICCIÓN LATINOAMÉRICANA.


FESTIVAL DE CINE DE LIMA 2026: NUESTRAS RECOMENDACIONES EN LA COMPETENCIA DE FICCIÓN LATINOAMERICANA

La edición 30 de la clásica cita limeña echó fuegos con una selección que en su mayor ánimo por reflejar diversidad e inclusión desde una programación volcada a lo social, también se reservó un grupo de títulos cuyo ánimo autoral las hace de visión imprescindible. Aquí desmenuzamos las más interesantes a nuestro criterio.
-“LA NOCHE ESTÁ BORRÁNDOSE YA” (Argentina) 🇦🇷 de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini: En un panorama actual en el que la Argentina se debate en medio de la prédica dogmática de un Javier Milei que no ha hecho más que exacerbar los ánimos de la ultraderecha más feroz y retrograda y convencido de barrer con toda ayuda estatal a un activo como el cine (que le ha dado 8 premios Oscar a ese país), la crónica de esta dupla de realizadores cordobeses emerge como una trinchera de lo cultural contra un libre mercado cuya alusión a la “libertad” puede sonar a humor negro.

En ese panorama, un emblemático edificio que acoge un cine club para almas cinéfilas relamidas, se acerca a un dramático final antecedido por recortes presupuestales que llevan a Pelu (Octavio Bertone), un treintañero proyeccionista, a perder su empleo y quedarse con el consuelo de ser el guardián nocturno de un recinto cuya gloria de antaño renace en las proyecciones personales que el chico hace de madrugada. La narración, entre claroscuros y sobreimpresiones que evocan tanto el cine negro como a la Nouvelle Vague, nos presentan a un protagonista para quien no hay hoy ni mañana, quien en medio de sus desgracias personales, encuentra en el lugar el verdadero hogar junto al Hollywood más rancio y flanqueado por una pandilla de descastados sociales y parias de todo tipo a quienes acoge para conformar una comunidad de ánimos buñuelianos y que terminan siendo el reflejo mismo de un insospechado neorrealismo. La historia, que elude sabiamente moralinas y clichés en los que pudo haber caído fácilmente, avanza en medio de los desvaríos de Pelu hasta alcanzar una dimensión desafiante ante un statu quo feroz y degradante. Propuesta desenfadada y entrañable frente a la realidad tirana.
-"MOSCAS" (México) 🇲🇽 de Fernando Eimbcke: De un cineasta acostumbrado a explorar la cotidianeidad de la clase media mexicana con minimalismo, sencillez y mirada irónica -su consagrada "Temporada de patos" (2004) es prueba de ello-, lo que nos reserva esta vez es una suerte de neorrealismo local al ingresar a la estrecha vida económica de Olga (Teresita Sánchez), una mujer madura y solitaria obligada a alquilar una habitación de su departamento para bajar sus gastos. La llegada de Tulio (Hugo Ramírez) le traerá cierto alivio, pero también disgustos cuando él hace entrar a escondidas a su menor hijo Cristian (Bastián Escobar), al estar ambos urgidos por un lugar cerca del hospital donde está convaleciente la esposa y madre del dúo. Por supuesto, la sal de los conflictos estará a la orden cuando las necesidades de la dupla padre/hijo choquen con el carácter férreo e imperturbable de la Doña, lo que irá cediendo conforme la personalidad juguetona y atrevida de Cristian va haciéndose el eje de una trama que circula entre los códigos del mundo contemporáneo y la añoranza por los videojuegos de antaño qué sobreviven en algunos comercios locales. Bajo esa dimensión lúdica entre modernidad y pasado, Cristian se manifiesta como una inocencia perdida en su entorno y un refugio para sentimientos que viven postergados con quienes va alternando y a quienes libera con alegría y desenfado al ser el catalizador de ese mundo perdido. Podriamos objetar el diseño de un guión que se deja llevar por las exaltación del universo contrapuesto que revela, afán en el que personajes como Olga nunca se explican del todo, además de hilarse situaciones con cierto desorden y gratuidad, detalles que son salvados por la gran naturalidad actoral del niño y el competente desempeño de los secundarios. Estrenada este año en la Berlinale, donde Eimbcke es una habitual presencia, la película ratifica su excelente oficio como director de actores.
-"HANGAR ROJO" (Chile) 🇨🇱 de Juan Pablo Sallato: Para quienes piensan que los dramas ambientados en el Chile de la dictadura pinochetista están agotados, pues desengáñense. En el momento previo al golpe militar del 11 de setiembre de 1973, el Capitán Jorge Silva (Nicolás Zárate) se ve enfrentado al mayor dilema de su vida cuando la escuela de cadetes que dirige es tomada por mandos seguidores de Augusto Pinochet, configurando un escenario más que incómodo para un humanista como él y leal al presidente Salvador Allende. La tensión se hace permanente al solicitársele que renueve su fidelidad a la Fuerza Aérea y que se encargue de hacer del lugar un centro de tortura a donde llegan estudiantes y opositores de todas las edades (no será raro el que todo el rato sean llamados como "terroristas"). La opción de hacer la película en blanco y negro no resulta casual ni caprichosa, ya que bajo esa clave cromática los contrastes de luz ponen en relieve el conflicto emocional (y con tintes expresinionistas) de un militar que no entiende la defensa de la patria como el sometimiento y abuso contra los civiles, creando una atmósfera de tensión permanente con los sentimientos internos del protagonista haciendo ebullición silenciosamente, mientras sus nuevos superiores no dejan de subrayar la necesidad de "desaparecer" a aquella masa subversiva. Es aquí donde crece la performance de Nicolás Zárate (desde ya, favorito a Mejor Actor en esta edición), cuyo derrotero deja bien claro que el tener puesto un uniforme militar no es, necesariamente, el equivalente a firmar un acta de sujeción para un dictador de turno. Destacan en el reparto Aaron Hernández como un confundido soldado (muchos lo recordarán por protagonizar la serie "Los Prisioneros" como el cantante Jorge González) y el habitual comediante Boris Quercia como el conflictuado Coronel Soler. Una trama que no necesita mostrar demasiado al momento de graficar el horror demencial de la tortura. Tráiler: https://youtu.be/2zdmQWnBOzk?si=eIWfwZwLmLj9TQUG
-"SIEMPRE SOY TU ANIMAL MATERNO" (Costa Rica) 🇨🇷 de Valentina Maurel: Muestra palpable del porqué la cinematografía costarricense es la cara de muchos talentos emergentes, la directora Maurel firma una extensión del universo que exploró en "Tengo sueños eléctricos", con la crónica de una adolescente (Daniela Marín) que tras el rompimiento de sus progenitores tiene un natural e inexplicable apego a la figura de su padre (Reinaldo Amién Gutiérrez), un artista decadente y contradictorio. Ambos actores vuelven a fungir de padre e hija, con el agregado que Marín es ahora Elsa, una graduada universitaria que regresa de Europa para tramitar su título universitario y tratar de reconstruir lo que queda de su familia, diseminada entre Isabel (la mexicana Marina de Tavira), su madre poetisa devenida en burguesa inconforme, y su hermana menor Amalia (Mariangel Villegas), errática y cuya mayor muestra de abandono emocional es la búsqueda de refugio entre marginales, agorerías e historias de fantasmas. Presentada como un tríptico de personalidades en la que Elsa es, en teoría, la más cuerda y centrada, ella pierde esa condición ante nuestros ojos al ser dominada por debilidades y recuerdos que marcan su desconfianza y resentimiento contra todo aquello que sugiera un orden conyugal que ella subvierte casi por naturaleza propia. Mientras el abismo entre las 3 se ahonda y somos testigos de la degradación de la antigua casa familiar (de la que Amalia ha hecho su personal bunker), se hace notorio como un matrimonio fallido (génesis de aquel "hogar") ha terminado por minar las resistencias de cada una y con manifestaciones diversas. Lo sorprendente es que en todo aquel panorama caótico, Elsa, lejos de ser el reflejo de un principio ordenador ante un universo en ruinas, comienza a asimilar su propia cuota de delirio y a hacer su propio método de tesis/antitesis ante lo que le toca vivir. El trío, ganador a Mejor Actriz en el Festival de Cannes, llega con lógico favoritismo al Festival de Lima. Sin duda, la propuesta más sólida y contundente de esta edición.
"SEIS MESES EN EL EDIFICIO ROSA CON AZUL" (México) 🇲🇽 de Bruno Santamaría: Propuesta coral que descompone las piezas de una familia de clase media baja y que no es más que la catarsis del propio director al diseccionar sus propios recuerdos familiares a inicios de los 90. Así, en medio de la ola por el avance mundial del SIDA, el pequeño Bruno (Jade Reyes), vive su despertar sexual con no pocas dudas al sentirse atraído por uno de sus compañeros de escuela. Al mismo tiempo, su padre Mundo (Lázaro Gabino), un diseñador acostumbrado a convivir entre su faceta de diseñador desempleado y su perfil de libertino, se entera con no poca sorpresa que ha contraído el mortal virus, poniendo en una dura prueba a su esposa Diana (Sofía Espinosa), una mujer trabajadora y sacrificada, quien no se detiene ante las acostumbradas infidelidades de su cónyuge en su infatigable labor de mantener estable un hogar que administra con gran celo. Lejos de ser un ejercicio meramente contemplativo, la narración crece en función de las historias de cada uno vistas desde la cotidianeidad y sin excesos, siendo el arco de Bruno el más celebrado al explayar su mundo desde una mirada infantil que encuentra su válvula de escape en actuaciones escolares en las que puede manifestarse con mayor libertad que en su carácter taciturno, lo que se ve complementado con el uso de películas caseras que reconstruyen con fidelidad el sentimiento generacional de una década tan particular. Aunque con marcadas diferencias con propuestas que también hurgan los círculos familiares con directores que van desde Rubén Imaz hasta Lila Avilés, "Seis meses en el edificio rosa con azul" se inserta en esa tradición, pero con una vocación más por conmover al espectador que por hacer un estudio sociológico desde sus observados.
"HIEDRA" (Ecuador) 🇪🇨 de Ana Cristina Barragán: Desde su Ópera Prima, "Alba" (2016) hasta "La piel pulpo" (2022), esta directora se ha acercado al universo familiar con una vocación por expresar tanto el caos como el sentimiento por un mundo subvertido que necesita reinventarse ante las circunstancias. El caso presente no es la excepción al buscar un reencuentro entre madre e hijo absolutamente lejano a lo melodramático al expresar más la necesidad de una conexión emocional que brota como una pulsión urgente. La trama, sobre Azucena (Simone Bucio), una muchacha de casi 30 años, pero con un halo juvenil que la hace lucir menor, parece estar atrapada en una edad que no llegó a vivir del todo. Con una existencia con halos fantasmales por los recuerdos cuando fue abusada muy joven por un entrenador de gimnasia y, por ende, obligada por el recato familiar a entregar a su hijo en adopción, le deja un vacío existencial que la lleva a una búsqueda más metafórica que real. Llevada por ese sentimiento se acerca a un grupo de adolescentes de un orfanato, quienes llevan sus vidas con absoluta intensidad y sin ataduras. De la contemplación de aquel cuadro de libertad y que se expresa en códigos de juego qué la directora desarrolla con asombrosa fluidez, emerge la necesidad de establecer un vínculo madre/hijo con uno de los muchachos, no sin antes ingresar al grupo como un espíritu joven más. A quien busque una clave real en el relato tratando de establecer si la relación de cosanguinidad es verdadera, pues eso deja de tener importancia. Lo que sobresale aquí es la necesidad de uno y otra por compensar un lugar que necesita ser llenado. El corolario, con una escena que no vamos a espoilear, pero que resume poéticamente ese deseo edípico, nos deja en claro el camino de Barragán por abrirse emocionalmente sin detenerse en incomodar para ello.
"CHICAS TRISTES" 🇲🇽 (México) 🇲🇽 de Fernanda Tovar: Precedida por su triunfo en la sección "Generación" de la Berlinale - Berlin International Film Festival, esta desenfadada "Comin' of Age" tiene la virtud de graficar el universo adolescente desde una perspectiva absolutamente fresca y cruda a la vez al repasar el devenir de Paula (Darana Álvarez) y La Maestra (Rocío Guzmán), amigas y miembros del equipo de natación preolímpico de su escuela y cuya amistad pasa por una prueba de fuego cuando la primera tiene una traumante iniciación sexual al ser aparentemente abusada por un compañero en el baño de una fiesta. Desde este punto de quiebre, la relación entre ambas se convierte en un viaje de ida y vuelta en el que sus ensoñaciones (filmadas con coreografías acuáticas de gran sensibilidad), intimidades, y discusiones se generan alrededor de un hecho que se vuelve tan gaseoso como poco aparente, primando más la necesidad de mostrar a las chicas desde sus yerros e inexperiencias propias de su edad, que en pretender llevar la narración por una suerte de fórmula investigativa de los hechos. La opción que la directora Tovar toma no pretende trivializar la trama ni quitarle un peso específico, sino más bien retratar con mayor fidelidad el universo de sensaciones alrededor de ambas, lo que consigue con mucha fidelidad en un debut sorprendente para una cineasta novel.

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