CRITICA DE CINE: Hommo Argentum de Mariano Cohn y Gastón Duprat

 Hommo Argentum de Mariano Cohn y Gastón Duprat o una antología de comedia negra y sátira sobre la analogía entre la idiosincrasia argentina y las conductas hegemónicas diversiformes de otros países

Dieciséis historias protagonizadas por un brillante Guillermo Francella en diferentes roles, para mí una potenciación proporcional de clásicos italianos y una superación cualitativa de aquella obra de culto también argentina titulada Relatos Salvajes de Damián Szifron; la primera historia, una de las más breves y contundentes, relata la tesitura de un hombre común que está en una celebración y de pronto sale a una especie de balcón y accidentalmemte deja caer de un piso elevado una botella que asusta a una fémina que ante eso avanza y propicia un accidente aparentemente mortal con un automóvil y una motocicleta, ergo este sujeto agobiado retorna a la fiesta y se suma a un baile de fila de muchos invitados y de pronto su expresión facial cambia de preocupación a una sonrisa de inocente disfrute, cómo escindir la culpa de la impunidad contradictoria, gran reflexión que sólo resuelve parcialmente el acertijo ético, la vida es nitidamente una encrucijada entre perder ganando y ganar perdiendo aunque en la deliberación del jeroglífico filosófico el prisma se empañe.
La última historia es otra delicia, el protagonista, un hombre se supone muy correcto llega a una especie de pueblo para localizar a la familia de uno de sus ancestros, una familia muy humilde y aparentemente muy conservadora pero que esconde una vehemencia colectiva de aprovecharse del pariente adinerado, entonces están conversando ante la mesa y astutamente le quitan sin amenaza quizá su dinero en efectivo que era bastante, y éste pide permiso para ir al baño y cuando entra una mujer muy joven lo sigue y expone su busto ante él y le suplica que se la lleve de esa familia terrible y uno de los otros familiares jóvenes irrumpe en la escena y el protagonista escapa y se va en su automóvil, mientras la familia entusiasta empieza a devorar de entre las cosas que dejó el protagonista en la mesa unas golosinas con dulce de leche deleitándose, eso después de la evidente crítica contra la marginación sociológica que puede acarrear una disyuntiva moral es la demostración respecto a que cuando se trata de un goce primario no importa la divergencia de los códigos morales tan variopintos.

Cabe también destacar la historia de este millonario que está yendo a una fiesta en un edificio y sube al ascensor donde sólo había una mujer joven atractiva y ésta lo reconoce en lo concerniente a lo mediático y éste le responde amablemente y de pronto la mujer se autoagrede y lo extorsiona respecto a lo sexual, es decir, si no le transfiere un gran dinero ella al salir del ascensor lo va a difamar de intento de violación.

Otra historia que también destaca es la de un sujeto con altos recursos de dinero y poder que decide ser filántropo con un muchacho pobre y parece que lo hace con intención muy arcana de sodomia sin embargo luego de que el jovencito le bromea de que lo va asaltar y luego se despide diciendo que no lo haría por gratitud resulta que el protagonista del relato corto es un individuo muy adinerado debido a una vida criminal paralela y quería experimentar un fugaz cambio de actitud contraria a su estilo delictivo de vida, entonces surge la pregunta qué es peor, un filántropo que hace uso de esa condición axiológica para un vínculo de efebofilia o un filántropo que es muy generoso con un varón inope para luego despedirse de él conversa con un empleado y le ordena que le rompa la pierna otra persona o que asesine a esa otra persona, y otra historia que también resalta es la de un viudo que le presenta a sus hijos mayores a su pareja actual quien es la fámula o la sirvienta, y luego surge el tema de la herencia con una gran controversia; tenemos aquí un sumario de valores y antivalores propios de la sociedad argentina pero que comparten genes con las etologías dedálicas de unas mandrágoras enfermas empero políglotas.

Alberto Javier Angulo Chumacero

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