CRÍTICA DE CINE: ONE DARK NIGHT ( SINIESTRA OBSCURIDAD) DE TOM MCLOUGHLIN.
One dark night (Siniestra Obscuridad) de Tom Mcloughlin o un espectáculo visual serie b intensoUn virtuoso psíquico con enigmática calígine en su pasado y en la escena de su muerte ocupa lugar en un mausoleo donde la protagonista caracterizada por Meg Tilly tendrá que pasar toda una noche como desafío de ingreso a una estereotípica fraternidad estudiantil, pero resulta que ese otro personaje si bien es cierto estaba muerto físicamente no lo estaba psíquicamente y de pronto domina como por una especie de telequinesis a los cadáveres para que se muevan y parezcan zombis queriendo matar a la protagonista y a otros personajes más, como si se tratara de un mestizaje entre Carrie de Brian De Palma y La noche de los muertos vivientes de George A. Romero.
Aquí lo más fascinante es lo sensorial pues hay un despliegue artesanal de efectos tanto de maquillaje como visuales incluso algunos tipo stopmotion siendo en ese sentido como una secuela espiritual de The evil dead de Sam Raimi y con un juego experimental de lo tanático a través de una atmósfera plástica y lúdica.
No obstante, el discurso filosófico es bastante nítido aunque no tan complejo y es que la trivialidad de una existencia juvenil está plagada de tantos rasgos anodinos que cuando el umbral a la primera trascendencia en vida se presenta la misma vida ironiza un muy agible desenlace mortal prematuro, y por otro lado, el oxímoron preciso que es que la violencia sutilmente brutal puede llegar a ser estética.
Alberto Javier Angulo Chumacero
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