En esta nueva adaptación de la afamada novela romántica de época de Emily Bronté, la modernidad de una presentación estilo stopmotion y una musicalidad reminiscente algunas películas de Baz Luhrmann como Romeo + Juliet o Moulin Rouge por ese toque atemporal pero con eco de mestizaje entre dos tiempos, la historia clásica de dos hermanos putativos pero enamorados desde la cúpula rotatoria de la inocencia más consabida está narrada con candente pulso como si se tratara de una sinfonía sin fin, y destaca la dupla perihistriónica de expansión apasionada entre Margot Robbie y Jacob Elordi con hilo poliforme entre la angustia y la melancolía más implosiva, y el título es anfibológico pues corresponde a lo literal respecto a la finca denominada Cumbres Borrascosas y a lo figurativo pues el lugar prototípico donde los amantes se liberan juntos de la opresión de cultura accidentada es una cumbre con precipicio al abismo más torrencial de una ley de gravedad inherente tanto en la genética como en la adopción del entorno.
La puesta en escena es brutal ya que la composición visual y sonora es deslumbrante con una simetría cromática o particularmente pictórica entre laterales y eje de enfoque.
Asimismo, la tragedia ha sido captada con una maestría paradójicamente sencilla desde la vertiente preliminar de carácter simbólico hacia una cristalización de una tragedia biológica, y hay momentos en que hay una diégesis que se torna por momentos sensorial incluso corporal, no obstante, hay también instantes de sutileza como la transmisión de las heridas por el azote al protagonista no a través de una exposición demasiado abierta de la sangreL.
No es La pasión de Cristo de Mel Gibson, sino mediante los gestos y la conversación de los personajes, aunque no existe una diatriba contra lo explícito pues en otro plano se pueden visualizar las cicatrices en la espalda del protagonista, y cabe también establecer la interpretación de una tesis colateral que es la complicidad entre sadomasoquista y realmente convenida de la esposa no amada del protagonista que en una aparente denigración impositiva contra la consorte del protagonista que está atada como una perra que se comporta como tal y cuando la empleada de la otra casa intenta persuadirla para que se vaya con ella la mujer animalizada le guiña un ojo.
Y finalmente por exégesis central la presente película funge de documento semiótico de los aspectos variopintos de las relaciones humanas por ejemplo la protagonista de niña observa perturbada que su padre enfurecido bota las cosas de la mesa y cuando ella es adulta lo imita por repercusión desde el subconsciente flagelado o el desquite del protagonista contra un presunto arquetipo de mujer entre enamorada y obsesionada que encaja en la mujer que se casa con él pues el por despecho la desposa y reniega contra esa imagen incisiva que es lo que él desea vehementemente que sea la correspondencia de la protagonista que a pesar de amarlo se casó con un millonario después de un malentendido respecto al protagonista que se alejó de ella por escuchar varias cosas negativas excepto que ella lo amaba y que dijo ella cuando él ya se estaba yendo, ergo la película es una gran metáfora de los fonemas ululados de dos personas que se aman demasiado y en silencio o no complejamente no lo expresan verbalmente a tiempo por lo que después se tienen que convertir en amantes más allá del adulterio y sus debatibles justificaciones, y también se presta a la hemenéutica más feroz la otra metáfora conexa respecto a los diversifornes ángulos de ese laberinto existencial como los vínculos de pareja, amén de definir que este relato es como una mezcla de detalles argumentales de obras también clásicas como Romeo y Julieta de William Shakespeare que justamente la mencionan en la película y La dama de las Camelias de Alejandro Dumas, y esta película entonces posee una riqueza de referentes pero también de códigos universales que incluyen la dicotomía entre la etología inexorable y la metafísica espiral hacia un desenlace con otrosí un torrente revertido a flashbacks épicos.
Alberto Javier Angulo Chumacero
Alberto Javier Angulo Chumacero

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