Tuner (El Afinador) de Daniel Roher o cuando el piano seduce a la hiperacusiaUn joven afinador particularmente de pianos, que padece de una hiperacusia que es el trastorno de escuchar mas intensamente los sonidos, interpretado grandiosamente por Leo Woodall, descubre de pronto que puede descifrar por oído el movimiento giratorio exacto para poder abrir cajas fuertes y es reclutado por un grupo de ladrones de cajas fuertes pues este necesitaba mucho dinero para ayudar a su mentor, caracterizado muy solvente por el veterano Dustin Hoffman, y el protagonista comienza una vida doble incluyendo un romance con una talentosa estudiante de musica protagonizando con ella una escena de psicoanálisis en metáfora de la competencia tácita entre los dos miembros de la pareja y un destape de pugna de egos tratándose de dos personas en el mismo arte vocacional, ella esperando que el la reconozca amablemente y el dinamitando su pensamiento muy arcano respecto a ser el desde siempre un genio musical pero obstruido por la hiperacusia y expresándole a ella que nunca será mejor que él musicalmente.
La narrativa que se circunscribe en el metraje de la película es un desarrollo interespaciado de matización helicoidal mediante una estructura que se mueve y respira sin ser una estética clásica de videoclip aunque paradojicamente lo parezca un poco, es decir, mecánicamente la pelicula tiene alguna escena con estilo de video clip sin embargo cualitativamente no es un banal videoclip como ocurre en varias películas de Estados Unidos, y cabe especificat que ésta es una película canadiense, y el recurso maniático del montaje entre planos abiertos y planos detalles respecto al movimiento rotatorio del engranaje de apertura de las cajas fuertes, y las imágenes trepidantes con sutil zoom-in parecen notas musicales sublimes, aunque el montaje rápido aporta un comportamiento frenético de piano en concierto demasiado catártico, y podría apreciar que la presente película a nivel de guion es como una mezcla de Atrapado Robando de Darren Aronofskyi y Whiplash de Demian Chazelle, y el ritmo orquestal del film se deriva a un cierre majestuoso e impresionante en relación con una inmersión emocionante hasta el tuétano.
El tono no es exactamente austero empero juega con un paradigma de himno, y la fotografía es un acierto de proporciones orientadas hacia lo cromático frio, y en general la puesta en escena es como una melodia de caja de Pandora en el sentido de cómo lo.ordinario se puede convertir en algo extraordinario.
No hay hipérboles comunes pero existe una critica suouestamente secundaria con hipérbole de lo onerosa que es la cotización total en una presunta clínica, y eso es una aguda critica social de rebote, y la alegoría del amor vocacional como vehículo para exorcizarnos de los miedos prístinos en repercusión a miedos adultos es fabulosa, y aunque no comulgo enteramente con una de las tesis finales de la obra me parece muy lograda ... y si estoy de acuerdo con la otra tesis final...la vocación sirve como agente canalizador de los demás afectos. (Foto . www.filmaffinity.com)
Alberto Javier Angulo Chumacero

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