En un hecho sin precedentes en la historia del cine peruano, una hilarante comedia dirigida por el cusqueño Rodolfo Espinoza, considerada por muchos la mejor comedia peruana del año, grabada íntegramente en el Cusco, ha sido censurada por el Arzobispado de la Ciudad Imperial, utilizando para ello una cláusula del contrato que mantiene la entidad eclesiástica con el Real Plaza, centro comercial que alberga al Cineplanet del Cusco. Debido a la censura del Arzobispado del Cusco, la película no será exhibida en la capital Inca.
Todo esto sucede en vísperas de la próxima visita a nuestro país del Papa León XIV, quien hace unos meses hizo una alocución desde el Vaticano en favor del arte cinematográfico, señalando: “Me consuela pensar que el cine no es solamente imágenes en movimiento: es poner en movimiento la esperanza (…) Estructuras culturales como los cines y los teatros son corazones palpitantes de nuestros territorios, porque contribuyen a su humanización. Si una ciudad está viva, es también gracias a sus espacios culturales: debemos habitarlos, crear relaciones en ellos, día tras día. Pero las salas cinematográficas sufren una preocupante erosión que las está arrebatando a ciudades y barrios. Y no son pocos los que dicen que el arte del cine y la experiencia cinematográfica están en peligro. Invito a las instituciones a no resignarse y a cooperar para afirmar el valor social y cultural de esta actividad”.






