Por: Emilio Bustamante .
YANA-WARA: EL SUPAY, PROBABLEMENTE
En una escena de “Yana-Wara”, uno de los curanderos dice que la niña está poseída por el Supay, en otra escena se precisa que es el Anchancho quien le causa dolor y la pretende. Pero las fuerzas malignas que acosan a Yana-Wara no son únicamente sobrenaturales. También la hacen víctima (lo mismo que a su abuelo) los curanderos aimaras que la mortifican, el Estado peruano hispanohablante y una cultura invasiva representada por el profesor y aludida con la frase “la letra con sangre entra” escrita sobre el pizarrón de la escuela, las autoridades de la comunidad (mayoritariamente hombres), el dios cristiano (que condena al que mata por piedad) y sus santos (cuyas estatuas presiden silenciosas el tribunal). El filme es una tragedia en el sentido más clásico porque los protagonistas luchan contra fuerzas muy superiores que se ensañan con ellos, que son quizá los más débiles de la comunidad: una niña huérfana y discapacitada, y un anciano.