The invite (La invitación) de Olivia Wilde o un corrosivo humor para reflexionar sobre las ataduras de la monogamia
Brillante por donde sea que se le analice, este delirante hiperejercicio entre la sátira romántica y la comedia negra farsesca causa carcajadas hasta las lágrimas y no por eso deja de ser una apología profunda al existencialismo prehistórico de la pareja en lindero con el libertinaje como hipótesis de represión, y el discurso de calibre incisivo sobre la falacia de la plenitud es de lejos uno de los códigos más verosímiles de la presente película que funge de documental psicológico, y posee una filosofía con filo de libelo acerca de las fantasías conyugales en función a la decantación letárgica entre el hábito como ritual de aferramiento sociorreligioso y etnofamiliar y el paradigma hereditario con ejemplo ilustrativo a rajatabla de condicionamiento macroparental respecto a los hijos porque al humano promedio le cuesta ser iconoclasta de sus propias estructuras y la ruptura arquitectónica de sus objetivos presentes la va postergando o no llega a ser consciente o se hace el estúpido fingiendo que todo está muy bien a pesar de las casi constantes discusiones y la abstinencia sexual muy espontánea de un año.Esta película es prácticamente de un solo escenario y con sólo cuatro personajes, es decir, dos parejas, la pareja de esposos conservadores que invita a la pareja de novios convivientes vecinos de ellos y que son libertinos en relación a que son proclives a las orgias y a la práctica swinger o de intercambio de parejas, éstos son un contraste ideológico y moral, mientras los integrantes de la primera pareja se soportan porque supuestamente se sacrifican por la unidad familiar con el pretexto de no descuidar la comodidad emocional de los hijos en general, la otra pareja no se ha casado, ellos conviven muy libremente y no pretenden constituir un arquetipo arcaico de familia fausta entonces no priorizan tener hijos, y desde el subconsciente colectivo aleatorio escindido la primera pareja desearía ser la segunda, ergo ocurre un fenómeno que podría denominarse una simbiosis de mentalidades antitéticas con alcance de éticas dicotómicas, y el efecto del espejo se disuelve para que una dupla diverja respecto a la otra aunque el disfraz de discrepancia repercuta con un subtexto de alienación grupal entre la intolerancia y la admiración, sin embargo, la segunda pareja acaso fue sólo una metáfora fantasmal del cuestionamiento de género en el ccntexto incoherente de la pareja convencional para que la primera pareja desista o se ratifique.
El principio es una delicia atmosférica entre lo onírico y lo real, esa bruma abrumadora de una metaficcion para la nostalgia de una historia que a pesar de todo aún es o tan solo fue veraz hace tanto tiempo, y la fotografía es un regulador frenético de lo ígneo con saturados colores cálidos que miden la escala de lo vehemente, y esta película posee un lenguaje que destaca respecto a óptimas profundidades de campo que traza un vaivén de elementos borrosos y elementos nítidos sobre todo por hermenéutica precisa un personaje borroso y el otro nítido y viceversa en el caso de la primera pareja cómo a veces el varón se distorsiona ante la óptica de la mujer y otras veces es lo contrario, una hipérbole de la incomprensión humana, en particular la comunicación tergiversativa de la pareja amorosa, y esta película con abundantes diálogos muy avispados oscila entre lo cinematográfico y lo teatral, y es perceptible en ésta la influencia tal vez tenue del cine de Woody Allen y de John Cassavetes, incluso esta película recuerda un poco a Perfectos desconocidos de Paolo Genovese por ese esquema de prácticamente todo en una misma casa, algunas parejas en general, la temática relativa a la pareja y una mezcla de comedia y drama con un aspecto psicológico notable y rica en diálogos, entonces esta película, La invitación, que es un remake de Sentimental de Cesc Gay, también muy recomendable, ha sido dirigida por Olivia Wilde, quien también actúa aquí junto a Seth Rogen, Penélope Cruz y Edward Norton, un reparto que retrata muy bien de manera cinicamente inocente con desparpajo las estructuras occidentales de la pareja romántica.
Alberto Javier Angulo Chumacero
Nota: Las funciones de La invitación vistas en el flyer del afiche se podrán ver en el CCPUCP.

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