Así no juega Perú,de Sebastián García o el kitsch como vehículo de atropello contra la "decencia" del espectador promedio. Hijo de Federico García, este realizador de refritos accidentados había presentado en el paredón inexorable hace algunos años El último verano propiciando que los cinéfilos funjan de cinéfagos y deseen que ese díptico audiovisual sea El último largometraje, sin embargo, con este producto rupestre demostró lo que se podía vaticinar... él podía hacer una película peor: Un laxante intelectual adulterado el numen gestor de este Inframundo que traumatizaría tanto a Pedro Almodóvar como a Arturo Ripstein mientras Luis Buñuel sólo ve los primeros cinco minutos de la película y consigue una psicoterapia a ultranza en el paraíso.
Es lamentable que en el plano actoral se explote un personaje cómico que tal vez funcionó en el ámbito televisivo hace algunas décadas pero actualmente en una obra cinematográfica resulta un agravio terrible contra el gusto del espectador y me refiero a La Gaga, y por otro lado, un personaje político corrupto en una entrevista de pronto empieza a imitar durante exiguos momentos a políticos peruanos muy conocidos y me refiero al personaje de Manolo Rojas; este pastiche criollo que intenta desarrollar un análisis satírico de una sociedad con taras que puede causar asco en ascuas sectoriales con tentativas caracterológicas de subtrauma, es una sinfonía zafia dedicada a los proletarios de la vida facil que paradójicamente se tuerce a difícil.
Para finiquitar este ensayo con justicia de diatriba contra las tribus de lo estrafalario, cabe enfatizar con fiereza que hay dos errores más y son dos excesos demagógicos: Repetir mucho la música instrumental que parece celebración de fiambre y la frase Así no juega Perú que es el título de la película y el guión lo redunda como si fuera una reflexión muy trascendental sin embargo lo único trascendente es el rechazo tan natural que me provocó la presente falla fílmica.
Por : Alberto Javier Angulo Chumacero

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